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BoletinesPor: Suzanne Kruyt y Daniela Toledo Vásquez 23 de septiembre 2026

Explora cómo las crisis actuales, sobre todo el alza de la canasta familiar, afectan la producción y comercialización de alimentos entre las comunidades guaraníes de la zona Kaami (APG), alrededor de Camiri, y qué relaciones de poder, dependencia y autonomía intervienen.

El maíz es el núcleo de la vida guaraní y se produce de forma familiar y sobre todo para el autoconsumo, lo que sostiene cierta autonomía frente al mercado y el Estado. Enfrenta sequías (y este año exceso de lluvia), avance de la frontera agrícola con semillas transgénicas y pesticidas, migración juvenil y pérdidas por loros y chanchos. La dieta cambia: la comida «chatarra» resulta más barata que la propia. En la comercialización, las mujeres guaraníes quedan fuera de los puestos del mercado y dependen de intermediarias y comerciantes de origen andino, que controlan precios y mercado, incluso con influencia en la Intendencia (como en el caso del decomiso de pollos). Los proyectos públicos y de ONG suelen imponerse sin diagnóstico ni consulta y fracasan. Frente a esto, el municipio ofrece poco apoyo y la capitanía zonal enfrenta conflictos internos. Las pistas de resistencia están en la autogestión: ferias comunitarias organizadas por mujeres (Puente Viejo) y jóvenes líderes que gestionan un tractor comunitario y atajados propios (Guarapoi), aunque estas iniciativas no siempre resuenan en las estructuras organizativas tradicionales.