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ÁREAS TEMÁTICAS

Procesos organizativos y reproducción de la vida

Indagamos sobre las formas en que sectores populares se organizan para sostener y defender la vida colectiva. Nos interesa comprender las dinámicas organizativas de base, las estrategias de gestión popular de la economía, los sistemas alimentarios, el acceso al agua y las prácticas de cuidado que, desde abajo, producen y reproducen las condiciones materiales de existencia.

Extractivismo, agropoder y estructuras de dominación

Analizamos críticamente las estructuras de poder —coloniales, patriarcales, económicas y políticas— que sostienen el modelo extractivista en Bolivia y profundizan la crisis climática. Estudiamos el agronegocio, las economías ilegales, el colonialismo interno y las narrativas que naturalizan el despojo, con una mirada que conecta lo nacional con dinámicas regionales y continentales.

Violencias políticas, feminismos y luchas

Investigamos cómo opera la violencia política al interior de las propias organizaciones sociales de base —no solo la represión estatal visible, sino las formas cotidianas de disciplinamiento, silenciamiento y desarticulación que erosionan la capacidad organizativa popular— y cómo, desde las luchas feministas, se abren horizontes de transformación que ponen la vida en el centro de la política.

Últimas publicaciones

Agroindustria, Extractivismos

En busca de El Dorado. El modelo de desarrollo cruceño (Podcast)

Por: CEESP | 8 de febrero 2026
Santa Cruz se ha convertido en el «El Dorado» boliviano: la tierra prometida donde miles llegan buscando trabajo, oportunidades y una vida mejor. En redes sociales, medios y conversaciones cotidianas, escuchamos una y otra vez la misma historia: Santa Cruz es el motor económico del país, el ejemplo a seguir, la prueba de que «otro Bolivia es posible». Pero ¿qué tan cierto es todo esto? ¿Cómo se construyó este relato? ¿Quiénes se benefician realmente de este «modelo de desarrollo»? Y sobre todo: ¿qué costos ambientales, sociales y políticos tiene esta narrativa? En este podcast del Centro de Estudios Populares, nos proponemos mirar más allá de la propaganda. Durante seis episodios, junto a diversos invitados e invitadas, vamos a desmenuzar las historias, contradicciones y relaciones de poder que sostienen el mito del «modelo cruceño». No buscamos dar respuestas definitivas, sino abrir preguntas incómodas y tender puentes entre regiones y saberes. Porque entender qué pasa en Santa Cruz es clave para entender hacia dónde va Bolivia. Episodios Episodio 6: Las múltiples Santa Cruz Santa Cruz no es una sola. Nunca lo ha sido. Hay una Santa Cruz urbana que creció explosivamente con las migraciones. Hay barrios periféricos, zonas rurales, comunidades indígenas, sectores populares. Hay desigualdad, segregación, violencia. Pero pareciera que solo escuchamos una voz: la de la elite empresarial. Es como si esa voz tomara todo el espacio y silenciara al resto. En este episodio final cerramos el círculo: después de 70 años de construcción del modelo agroexportador, con inversión nacional e internacional, ¿qué tipo de sociedad se creó en Santa Cruz? ¿Quiénes quedaron afuera? ¿Qué otras Santa Cruz existen y resisten? Porque al final, desenmascarar el mito del "modelo cruceño" no es solo una crítica económica. Es abrir espacio para que emerjan todas esas otras historias y voces que han sido sistemáticamente invisibilizadas. Conversan: Isapi Rua y Gerardo CamachoConduce: Angélica Coca Episodio 5: Mas allá de la polarización política, las puertas giratorias de la elite cruceña  El período de mayor crecimiento del agronegocio y las elites agrarias no fue durante el MNR, ni las dictaduras, ni el neoliberalismo. Fue durante los 20 años del gobierno del MAS. ¿Cómo es posible que un gobierno que se presentaba como antiimperialista y antiempresarial terminara fortaleciendo al sector más poderoso de la oligarquía boliviana? Este episodio documenta cómo la elite cruceña dejó de ser solo «la elite del agro» para convertirse en un verdadero núcleo de poder financiero, latifundista y especulador. Analizamos los mecanismos concretos: las transferencias de capital, el sistema financiero capturado, los subsidios indirectos, las puertas giratorias entre el sector público y privado. Y sobre todo, cómo el discurso de la «modernización» y el «desarrollo agrícola» sirvió de cortina de humo. Más allá de la polarización política, aquí vemos continuidades profundas que atraviesan gobiernos de distintos signos. Conversan: Luciana Jauregui y Beiby Vaca ParadaConduce: Huáscar Salazar Lohman Episodio 4: De bosques a sabanas Cada año vemos las mismas imágenes: incendios forestales, humo que cubre ciudades enteras, bosques que desaparecen. Y cada año escuchamos las mismas explicaciones: presión económica, demanda de tierras, expansión agrícola. Pero este episodio propone otra mirada: la deforestación no es solo un problema ambiental. Es un proyecto cultural y político que viene desde mucho antes del siglo XX. Los bosques no se queman solo por razones económicas: detrás hay una visión de mundo que considera el bosque como «tierra improductiva» que debe ser «civilizada» y convertida en campo de cultivo. Hablar de degradación ambiental sin entender el contexto sociopolítico es quedarse en la superficie. Aquí exploramos las raíces profundas de por qué en Bolivia el bosque sigue siendo visto como un obstáculo para el progreso. Conversan: Jose Octavio Orsag y Angelica Coca RamosConduce: Blanca Rivero Lobo Episodio 3: El «modelo» cruceño «Santa Cruz: motor de la economía boliviana». «El único departamento que produce». «El modelo a seguir». En la última década, este discurso se ha vuelto omnipresente. Pero ¿qué hay detrás de esta narrativa? ¿Quiénes la impulsan y para qué? En este episodio analizamos cómo se construyó mediáticamente el «modelo cruceño de desarrollo». No se trata solo de propaganda económica: es también la fabricación de una identidad única y homogénea que invisibiliza otras realidades dentro del mismo departamento. Aquí la cosa se complica: porque hay un malestar real y legítimo con el centralismo histórico de La Paz. Pero las elites han sabido capitalizar ese malestar para consolidar su poder, inventando una historia regional idealizada, enarbolando «valores cruceños» y, sobre todo, evitando que se hable de la desigualdad dentro de Santa Cruz. ¿Cómo distinguir el reclamo auténtico de la manipulación? Ese es el nudo que intentamos desenredar. Conversan: Oscar Leaño y Marcia Mandepora ChundarConduce: Suzanne Kruyt Escuche en Ivoox Episodio 2: De élites regionales a élites nacionales Los años de las dictaduras militares no solo fueron tiempos de represión política. Fuerontambién el momento en que el Estado boliviano transfirió cantidades masivas de capital hacia Santa Cruz y el Beni: préstamos internacionales, tierras fiscales, créditos blandos del Banco Agrícola. Pero hay algo más. Desde finales de los años 60, organismos como el Banco Mundial ya empezaban a empujar una nueva visión: la agricultura ya no debía alimentar a la población boliviana, sino producir para la exportación. Mucho antes del neoliberalismo, el modelo agroexportador ya se estaba cocinando.Este episodio desentraña cómo las élites regionales de Santa Cruz y Beni se convirtieronen élites nacionales. Y cómo ese proceso no fue natural ni inevitable, sino que fue construido con decisiones políticas muy concretas y con dinero internacional. Conversan: Gerson Rivera y Dunia SandovalConduce: Stasiek Czaplicki Escuche en Ivoox Episodio 1: Que muera la vieja rosca minera, que viva la nueva empresa agrícola Cuando pensamos en la Revolución del 52 y la Reforma Agraria, casi siempre miramos hacia el Altiplano: los sindicatos mineros, las haciendas andinas, la lucha campesina. Pero hay otra historia que casi nunca se cuenta: la de cómo Santa Cruz pasó de ser una región marginal a convertirse en el nuevo centro económico del país. En este episodio exploramos esa otra cara de la Reforma Agraria. ¿Qué intereses internacionales estaban detrás de la apuesta por el desarrollo agrícola del Oriente? ¿Qué instituciones y actores locales hicieron posible esta transformación? Y sobre todo: ¿cómo es que el proyecto revolucionario del 52 terminó sentando las bases para un nuevo tipo de elite? No se trata solo de contar una historia regional. Se trata de entender cómo la narrativa oficial sobre ese período dejó fuera una pieza clave del rompecabezas boliviano. Conversan: Carmen Soliz y Ana María LemaConduce: José Octavio Orsag Escuche en Ivoox. Trailer     (más…)
Podcast
Narrativas críticas, Organización que pone la vida en el centro, Violencia Política

Boletín DeBajada #12. Reflexiones desde abajo sobre la violencia política. Voces silenciadas y estrategias de resistencia en la Bolivia contemporánea

Por: Daniela Toledo Vásquez y Mónica Rocha Medina | 26 de septiembre 2025
El trabajo con las organizaciones sociales de base en diferentes territorios de Bolivia nos ha llevado a reconocer un tipo de violencia particular: aquella ligada al ejercicio del poder estatal hacia las organizaciones y que también se reproduce al interior de ellas. Se trata de la violencia política que afecta directamente la vida cotidiana, especialmente de las mujeres, quienes son las que interpelan y ponen en discusión sus expresiones y consecuencias. Esta violencia adquiere un carácter patriarcal y colonial, que se expresa en mecanismos de silenciamiento, fragmentación y control que refuerza lógicas de sometimiento. Opera tanto en los niveles institucionales como en los comunitarios, desplazando la atención de las necesidades de la vida cotidiana hacia disputas de poder, por ejemplo, partidarias o electorales. En tal sentido, la violencia política se dirige contra la reproducción de la vida. Se expresa en el encarecimiento de los alimentos, en la desvaloración de los productos locales, en la imposibilidad de decidir colectivamente sobre las necesidades vitales, y en la exclusión sistemática de las mujeres de los espacios de decisión. Sin embargo, frente a estas formas de dominación también emergen resistencias, protagonizadas principalmente por mujeres, aunque también por pueblos indígenas que interpelan esas dinámicas. Hemos querido poner en discusión estas claves de análisis a partir del diálogo con tres experiencias organizativas concretas: mujeres del Valle Alto de Cochabamba, estudiantes de Psicología de la Universidad Mayor de San Simón y la Red de Mujeres Trabajadoras y Sindicalistas de Bolivia, especialmente de la ciudad de La Paz. El texto que sigue recoge y amplifica estas reflexiones que forman parte de las preguntas y aprendizajes que venimos construyendo colectivamente desde el equipo del CEESP y que buscan abrir un horizonte de pensamiento en torno a la pregunta: ¿cómo poner la vida en el centro frente a los mecanismos de silenciamiento y control que impone la violencia política? La especificidad de la violencia política en Bolivia La discusión reconoció la particularidad de la violencia política en el contexto boliviano reciente, marcado por la gestión del MAS (Movimiento Al Socialismo). Lxs participantes analizaron cómo esta especificidad se relaciona con una estructura de poder que extiende el ejercicio de control a través de diversas formas de interacción entre el partido político gobernante y las organizaciones sociales. Se identificaron algunas pautas específicas de la violencia política: No se trata solo de violencia represiva directa (policial o militar). Aunque la represión existe, gran parte de la violencia política se ejerce de forma cotidiana, menos visible, de forma constante, pero de igual forma muy efectiva. Opera a través del control y disciplinamiento de organizaciones sociales de base. Esto significa que no solo se limita a prohibiciones externas, sino que permea la vida interna de las organizaciones, reorganizando sus prioridades y condicionando sus prácticas Se fundamenta en relaciones de dependencia y monopolio entre el Estado y las organizaciones sociales. La dirigencia se convierte en mediadores que definen lo que se puede o no reclamar, generando un monopolio de la voz colectiva. Tiene un impacto directo en la capacidad de estas organizaciones para desarrollar prácticas centradas en la reproducción de la vida. La agenda de las comunidades queda desplazada hacia los tiempos y temas impuestos desde arriba. Es una violencia patriarcal y con expresiones misóginas. Su carácter invisible y constante hace que se difícil para las mujeres nombrarse como sujeta violentada políticamente, lo cual es un desafío, especialmente cuando no se está ejerciendo un cargo y se pertenece a las bases. Se expresa en mecanismos muy elaborados de silenciamiento, como la instalación del miedo a opinar en reuniones, como lo expresa una participante: “Ahora ya no podemos ir a reclamar, porque una palabra basta para te digan ‘androniquista’, ‘arcista’ o ‘evista’… ya no puedes opinar de nada”. Esta última frase, evidencia los sutiles, aunque efectivos, mecanismos de disciplinamiento que silencian las voces en los espacios organizativos. Respecto a esto una mujer expresa: “Antes te decían que eras de la derecha, ahora es peor. Ni siendo masista ni no masista puedes hablar. Si opinas algo, ya te dicen que apoyas a uno u otro. Entonces mejor no dices nada”. El efecto del silenciamiento es profundo, pues los temas vitales quedan fuera de la discusión. Otra mujer del Valle Alto compartía: “El otro día hablamos del abono, de cómo subió tanto de precio, y nos dijeron: ‘no se preocupen, cómo están en campaña nos van a venir a rogar a mitad de precio’. Ya no se puede hablar de nuestras necesidades, todo lo vuelven tema político”. De este modo, la violencia política no solo limita la crítica, sino que desplaza y lo desarticula de las demandas centradas en la reproducción de la vida. Violencia política contra la reproducción de la vida Un aporte significativo en la discusión fue la propuesta de entender la violencia política como aquella dirigida específicamente contra la reproducción de la vida. Se trata de una violencia sutil o encubierta que atraviesa los espacios de vida cotidiana de mujeres y hombres, limitando sus posibilidades de abordar los problemas de sus comunidades y de sus propias organizaciones. En el caso de las mujeres esta violencia se hace más evidente por la sobrecarga de trabajos de cuidado, la vigilancia sobre su comportamiento y la exclusión en los espacios de decisión como mecanismos centrales de sujeción. Una mujer lo expresó así: “Para nosotras es complicado hacer política. Cuando hay una reunión, luego se van a comer y a tomar, y si una mujer tiene familia o pareja es más difícil, porque la gente observa mucho”. A estos obstáculos se suma la imposibilidad de decidir en temas tan esenciales como la alimentación. Las mujeres del Valle Alto señalaron: “Estamos regresando a nuestra comida ancestral por necesidad. Nuestros hijos comen con tristeza lo que podemos darles, mientras en la televisión de valoran otros consumos que no están a nuestro alcance”. Sin embargo, esta frase evidencia resistencia en tiempo de crisis, pero también las dificultades en la alimentación en las nuevas generaciones cuyos imaginarios de consumo les genera frustración. Otra mujer relató la desvalorización de sus productos frente al mercado: “cuando llevo mi producto al mercado digo: ‘este mi conejo pesa un kilo, ¿por qué me pagan menos que la carne de vaca?’ Si hacemos un estudio, el conejo come alfa limpia, y no tenemos esa información. Nosotros no sabemos sobre la alimentación”. Lo que aquí se enuncia no es solo un problema de precio, sino una violencia estructural que invisibiliza el valor de la producción local y naturaliza un sistema alimentario que privilegia lo industrial. En este sentido, la violencia política se manifiesta en una reproducción de la vida atrapada por un mercado que desvaloriza lo propio, pero también en la exclusión de las mujeres en espacios de toma de decisión. Sin embargo, frente a esto la recuperación de saberes ancestrales, así como la valorización del propio producto se presenta como una estrategia de resistencia. ¿Cómo poner la vida en el centro ante el silenciamiento y el engranaje patriarcal de la violencia política? Uno de los mayores desafíos señalados fue la dificultad de hablar y reclamar sin ser etiquetados o instrumentalizados. El silenciamiento se convierte en un mecanismo central de violencia política: se cierran los espacios de deliberación, y con ellos, las posibilidades de poner la vida en el centro. Este clima de miedo y silenciamiento bloquea a las voces interpeladoras y autoriza quién puede hablar y quién no. Esta voz habilitada para hablar es casi siembre alguien con poder masculino, es decir, los varones dirigentes en contextos organizativos. En contexto universitarios: los docentes. Y en contexto sindical, los máximos ejecutivos de sector o de la Central Obrera Boliviana. Esto forma parte de un engranaje patriarcal que atraviesa las organizaciones sociales. Otro ejemplo es que, aunque las mujeres son electas como representantes, las decisiones clave continúan concentradas en los varones, Como señala una mujer: “Las mujeres no han elegido. Puro hombres se han reunido”. “Dirigentes hombres no más deciden y llaman para hacer aprobar, diciéndonos chacha-warmi”. Esta práctica convierte a las mujeres en una presencia simbólica, necesaria para cumplir cuotas, pero anuladas en su poder de decisión. Esto reproduce condiciones estructurales que impiden a las mujeres ejercer poder real, relegándolas a tareas simbólicas o de apoyo. En este sentido, el machismo es un mecanismo que hace que las mujeres no puedan participar y no puedan decidir. El efecto de este engranaje es la invisibilización de necesidades vitales. En lugar de discutir sobre precios de los alimentos, guardería o salud, las reuniones se centran en temas ligados a nociones de desarrollo como obras de asfalto o temas electorales. De esta manera, el machismo actúa como un mecanismo de la violencia política que desplaza demandas de la vida cotidiana y las sustituye por intereses partidarios. Nombrar lo invisible como forma de resistencia Las voces recogidas muestran que nombrar estas violencias es un acto urgente de resistencia. Al hacerla visibles, las mujeres, trabajadoras y estudiantes interrumpen el silencia y abren las posibilidades de reconfigurar los espacios organizativos para pensar nuevas formas de acción colectiva. Una estudiante de psicología narra su experiencia: Me he identificado con eso. Nos ha pasado. Nosotras como tal somos un centro de estudiantes. Antes de serlo hemos sido como una asociación, agrupación de estudiantes. Ha habido esto de la desorganización y fragmentación, ha habido este ataque. Se me hizo muy curioso que señalara esto de disciplinar y violentar que, sin entrar a grandes rasgos, sí hubo esos ataques dentro del equipo hace unos meses atrás, de forma directa a personas del equipo. Son personas que no siguen ese conducto que muchos quieren que sigamos. Es decir, acá se sabe, se olvida que los docentes igual influyen en nosotros, no solo en el tema de la educación, sino también a nivel político. Nos quieren echar la culpa a nosotros… no voy a olvidar que, en una primera clase, las autoridades nos dijeron: «qué horrible que se esté armando esta cultura del reclamo»… Yo dije «uy». Porque nosotros como centro y también como estudiantes hemos visto bastantes irregularidades que antes no teníamos la valentía de denunciar o de decir algo al respecto. Pero ahora hemos visto otras vías que como estudiantes podemos seguir, podemos hacer. No es un imposible. Si es complicado, pero no imposible. Este testimonio evidencia cómo la violencia política actúa en diferentes espacios, donde se busca deslegitimar la protesta y naturalizar la obediencia. Sin embargo, ante esto surgen resistencias que se anclan en la defensa de las acciones cotidianas como: defender la posición tomada, defender el precio del queso en el caso de las productoras del Valle Alto, nombrar las experiencias de violencia, etcétera. Estas prácticas demuestran que, aunque la violencia política busca invisibilizar, las mujeres y muchos otros procesos organizativos, siguen produciéndose espacios y situaciones de visibilidad desde abajo. Nombrar eso que se pretende invisible, que se quiere naturalizar es un ejercicio político y una reivindicación de la política de la vida cotidiana que pone en el centro la vida. Horizontes desde abajo Las voces recogidas muestran que la violencia política no solo está en la represión ni en la violencia directa, sino también en lo cotidiano: en el precio del queso que no se valora, en la calle priorizada sobre la guardería, en la reunión donde las mujeres no son convocadas y si lo están no deciden, en palabras que no pueden pronunciarse sin miedo a ser etiquetada. Sin embargo, cada uno de estos escenarios también guardan gestos de rebeldía. Mujeres que sostienen la producción y venta de alimentos a pesar de un contexto de precarización de sus condiciones de vida; estudiantes que denuncian abusos docentes y se organizan frente al disciplinamiento universitario; mujeres que disputan espacios en sus comunidades y el derecho a hablar donde “solo los hombres deciden”, mujeres que nombrar sus experiencias de violencia. Son pequeñas rebeldías cotidianas que, aunque no siempre son reconocidas como políticas, interpelan directamente al poder. Como expresaron las mujeres del Valle Alto “este germen de rebeldía está aquí en cada una”. Estas rebeldías cotidianas abren horizontes para pensar cómo poner la vida en el centro, más allá de los silenciamientos y las lógicas que buscan reducirla. El ejercicio de dialogar con organizaciones sociales y nombrar estas experiencias como violencia política contra la reproducción de la vida, ha permitido reconocer que prácticas que parecían naturales, son en realidad formas sistemáticas de violencia. Ponerle nombre es ya un gesto de dignidad, pues otorga sentido a esas experiencias incómodas y doloras, que muchas veces habían sido vividos en soledad y pensadas como inevitables. Más allá de esto, también quedan las interrogantes planteadas por las mujeres sindicalistas: ¿Cómo hacemos que la violencia política sea un tema que profundicemos como sociedad? ¿Cómo fomentamos espacios necesarios de diálogo que permitan tejer redes entre mujeres? ¿Qué acciones son las que primero identificamos como violencia política que nos permitan generar alertas tempranas?
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Feminismos, Luchas y resistencias, Violencia Política

Violencia política contra la reproducción de la vida (Podcast)

Por: CEESP | 22 de agosto 2025
La violencia política no siempre llega desde afuera. Muchas veces nace dentro de las mismas organizaciones que buscan transformar la realidad, se reproduce en momentos de polarización social y se ejerce incluso desde los Estados que dicen representarnos. Esta primera temporada de Estudios Populares Podcast explora estas formas menos visibles pero igualmente devastadoras de violencia que erosionan la vida comunitaria y las luchas populares. A través de tres capítulos, nos adentramos en conversaciones íntimas con activistas e investigadores que conocen sobre la temática. Sus voces nos llevan a reflexionar sobre preguntas urgentes: ¿Cómo se reproducen las lógicas de dominación dentro de nuestras propias organizaciones? ¿De qué manera la polarización política debilita las luchas de base? ¿Por qué incluso gobiernos populares pueden ejercer violencia contra los pueblos indígenas? Escuchar estas historias es entrar en la memoria, en la experiencia cotidiana y en las resistencias silenciosas de quienes sostienen la vida desde los territorios. Es también reconocer que, en medio de tanta crisis, emergen nuevas formas de organización autónomas, especialmente sostenidas por las mujeres y por la defensa de la vida cotidiana. Este podcast es una invitación a cuestionar nuestras propias prácticas políticas, a reconocer todas las voces -incluso las que incomodan- y a recordar que sin pueblos libres y autodeterminación real, no hay transformación posible. Porque la fuerza de la Una producción del Centro de Estudios Populares con el apoyo de Fundación Rosa Luxemburgo. Episodios 1. Desde abajo y con rabia: cuando la política no nos nombra ¿Qué pasa cuando la violencia no viene de afuera, sino de adentro de nuestras propias organizaciones? Con Mónica Rocha y Nelvi Aguilar exploramos el lugar de las mujeres en espacios comunitarios, los liderazgos que reproducen violencia y cómo el silencio puede presentarse como unidad. Una conversación sobre quién puede hablar en nombre de la organización y por qué reconocer todas las voces, incluso las incómodas, fortalece la lucha. Escuche en Ivoox. 2. Desorganizar para dominar: la violencia de la polarización ¿Cómo la polarización política destruye las organizaciones de base desde adentro? Con Huáscar Salazar y Suzanne Kruyt analizamos comunidades divididas, agendas impuestas desde afuera y el olvido de las luchas territoriales en favor de intereses partidarios. También exploramos cómo, en medio de la crisis, resurgen formas de organización autónomas sostenidas especialmente por las mujeres y la vida cotidiana. Escuche en Ivoox. 3. El rostro indígena que no cabe en la política ¿Puede un gobierno popular ejercer violencia contra los pueblos indígenas? Con Daniela Toledo y José Octavio Orsag reflexionamos sobre el reconocimiento estatal de identidades indígenas: qué rostros se incluyen, cuáles se excluyen y las trampas de las autonomías oficialmente reconocidas. Una conversación sobre por qué el reconocimiento sin autodeterminación real es solo un gesto vacío. Escuche en Ivoox.
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El Centro de Estudios Populares (CEESP) es un espacio de investigación y producción de conocimiento crítico con sede en Bolivia. Nos ocupamos de entender y potenciar distintos procesos organizativos que ponen el cuidado y la reproducción de la vida en el centro, desplegando desde ahí una atención amplia sobre múltiples dimensiones de la realidad boliviana y latinoamericana.

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