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Área 3: Violencias políticas, feminismos y luchas


La violencia política que estudiamos no se agota en la represión estatal visible. En el proceso de sumergirnos en la complejidad de diversas organizaciones a lo largo del territorio boliviano, hemos identificado un tejido de violencias —a menudo sutiles pero no por ello menos efectivas— que operan en la cotidianidad de las organizaciones de base: mecanismos que silencian las voces que ponen en el centro temáticas vitales como el agua, la tierra, la salud y la convivencia comunitaria, y que subordinan la política de la vida cotidiana a las lógicas de la política estadocéntrica.

Hemos encontrado que la violencia patriarcal es, en el presente, uno de los principales vehículos de ejercicio de la violencia política al interior de las organizaciones sociales. La exacerbación de pactos patriarcales recrea jerarquías que disciplinan la dinámica organizativa en función de intereses de grupos de poder vinculados al estado. Esto no solo inhibe la participación política de las mujeres, sino que da cuenta de procesos más amplios de desarticulación de la fuerza popular que, a inicios del siglo XXI, fue capaz de impulsar transformaciones profundas en la sociedad boliviana.

Pero este área no se limita al diagnóstico de la dominación. Desde las luchas feministas —entendidas no solo como luchas de mujeres, sino como una clave interpretativa que cuestiona las estructuras de poder desde la experiencia del cuidado, el cuerpo y la reproducción de la vida— emergen formas de resistencia que abren horizontes de transformación. Trabajamos este área con la conciencia de que investigar la violencia al interior de las organizaciones con las que construimos relaciones de confianza exige un posicionamiento ético riguroso: nombrar, junto con las propias organizaciones, lo que dificulta la vida colectiva, y fortalecer su capacidad de transformarlo.