El boletín propone que las mujeres campesinas viven su política en tres tiempos superpuestos: la crisis define sus condiciones de vida y organización, la resistencia es lo que pueden sostener con los recursos que tienen, y la autonomía ideológica es el horizonte que aún no alcanzan. Su tesis es que los tres ejes están conectados, ya que la crisis no solo empobrece, también dificulta la autonomía porque reduce el tiempo, los recursos y la información necesarios para decidir por sí mismas. Se apoya en diálogos con la directiva de la Federación Departamental de Mujeres Campesinas de Cochabamba, un taller y una entrevista a su lidereza.
La crisis tiene tres dimensiones: socioeconómica (canasta familiar, diésel, el «esperen, esperen» burocrático), político-sindical (fractura entre evismo y disidencia, «dedazo», pugnas de cúpula) e institucional (cierre de instancias como el INRA y falta de interlocución estatal). La resistencia hoy es de supervivencia: resistir a la división, resistir como mujeres y resistir frente al gobierno, con un costo desigual, pues quien protesta desde la agricultura arriesga cosechas y seguridad alimentaria. La autonomía implica romper con las decisiones tomadas «en antesala», con la dependencia de las organizaciones de varones y con el miedo a pensar por cuenta propia. Se describe la violencia política de género (información ocultada, presiones, amenazas de remoción) y avances cotidianos concretos.