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18 de marzo 2026
Mónica Rocha Medina

En la zona sur de Cochabamba, un grupo de mujeres se organiza para fortalecer la alimentación y el trabajo comunitario. A partir de un proceso impulsado junto al Centro de Estudios Populares (CEESP), buscan crear un huerto comunitario y recuperar prácticas que sostienen la vida cotidiana. 

Un proceso que nace del territorio 

Desde 2022, el CEESP) acompaña un proceso de trabajo en el Distrito 9 de la zona sur de Cochabamba, que ha permitido acercarse a la realidad cotidiana de muchas mujeres y sus familias. 

La pandemia y la crisis económica han profundizado las dificultades para sostener la vida diaria. El estudio “Todo era COVID”, realizado en este territorio, identificó múltiples problemáticas vinculadas al acceso a la salud, al trabajo y a los alimentos, además de situaciones persistentes de violencia hacia las mujeres. 

En este contexto, sostener el día a día se vuelve cada vez más complejo para muchas familias. 

Organizarse para pensar la alimentación 

A partir de estas reflexiones, mujeres de distintas Organizaciones Territoriales de Base (OTB), especialmente de la OTB Encañada Integral, comenzaron a reunirse para pensar colectivamente alternativas relacionadas con el trabajo y la alimentación. 

Una de las ideas que surgió fue fortalecer la preparación de alimentos. Aunque pueda parecer una práctica común, en contextos de crisis adquiere una dimensión fundamental: recuperar el valor nutritivo de los alimentos en un momento en el que garantizar una dieta adecuada se vuelve cada vez más difícil en los sectores populares. 

Hacia un huerto comunitario 

El grupo, que hoy se denomina “Mujeres organizadas”, ha dado un paso más: producir una parte de sus propios alimentos. 

Con ese objetivo, el pasado sábado 7 de marzo realizaron un recorrido por la OTB Encañada Integral para identificar el espacio más adecuado donde impulsar un huerto comunitario, una iniciativa que busca fortalecer la autonomía alimentaria, el trabajo colectivo y las redes comunitarias. 

Sostener la vida también es transformar 

Este proceso también abre una reflexión sobre las transformaciones en las relaciones de género. Muchas veces, las narrativas sobre el cambio social terminan desvalorizando saberes y trabajos que históricamente han sostenido las mujeres en la vida cotidiana. 

Sin embargo, en contextos de crisis estas prácticas vuelven a mostrar su importancia. Cocinar, sembrar, cuidar y organizarse no solo sostienen a las familias, sino que también se convierten en formas de acción colectiva y construcción de alternativas. 

Porque, cuando la vida se vuelve más difícil de sostener, cocinar, sembrar y organizarse también son actos profundamente políticos.